EL CORONAVIRUS, NUESTRO MEJOR ENEMIGO El ángulo oculto

Por Paulina Pilliod
10ºA

Con solo ver el título, podrías pensar que estoy demente.

El número de muertos aumenta a medida que pasan los segundos, las empresas han caído en bancarrota, el mercado de valores se ha derrumbado. Pero esto es solo una fracción minúscula que compone el tornado. No hay uno, sino muchos argumentos que pueden contradecir la afirmación de que la situación es una abominación; con todo y lo mencionado anteriormente. ¿No me crees? Sigue leyendo.

Por primera vez en muchos años, la torre Eiffel es visible desde Londres. 341 km. Una vez que las fábricas se cerraron, el aire se despejó. Mira por la ventana y contempla el cielo sereno. El aire está seguro más fresco que una limonada recién hecha en pleno verano; lástima que no podamos presenciarlo. ¿Pero no sería increíble? Los océanos se han despejado enseñándonos su color azul natural, los bosques han crecido y vuelto aún más verdes, las calles están más limpias, más vacías, y los animales están más felices y en paz que nunca. Somos el virus.

Apuñalamos a la tierra de muchas maneras, pero estamos ciegos. Ahora en este momento, podemos ver claramente el impacto que tenemos en el mundo. Lástima que nuestro mandato pueda ser tan tóxico a veces. Esto puede enseñarnos a ser mejores ciudadanos y cuidar a nuestra tierra que tanto nos brinda. Si luchamos contra el calentamiento global como lo hemos hecho contra el virus, podemos cambiar el mundo drásticamente.

¿Recuerdas los viejos tiempos cuando podíamos salir, dar un paseo con nuestros amigos mientras disfrutábamos de un helado? Ahora lee la primera palabra -recuerda. Esta ocurrencia me ha enseñado a ser agradecida por cada día que me despierto, abro los ojos, y comienza a correr el tiempo. Vivir otro día es un regalo que se puede arrebatar fácilmente; una hora del día es un puente hacia la próxima incógnita del destino. Recuerdo los días en que deseé no estar en la escuela, con mis abuelos o hasta en el doctor. Deberíamos agradecer todo; incluyendo lo malo también. Lo malo también ha forjado nuestra vida a pesar de que es desagradable, nos ha mostrado muchas cosas. Por ejemplo, hoy, ahora mismo, en este segundo, esta pandemia, nos está enseñando muchas cosas, haciéndonos abrir los ojos a la cruda verdad de las cosas que pueden suceder. Está forjando nuestro futuro, cerrando, pero también abriendo puertas a numerosas oportunidades. Quizás la cuarentena no es tan mala.

Podemos usar este tiempo vacío para ver el mundo desde otra perspectiva, no desde el descuido que usualmente llevamos cargando en nuestras rutinas diarias. Podemos llegar a conocernos aún mejor, aprender a amarnos a nosotros mismos y a las cosas minúsculas pero hermosas que el mundo nos regala.

Agradece que tienes una casa, una cama para dormir con una cobija calientita para cubrirte del frío. Un refrigerador lleno de comida y una familia que te rodea y te apoya. Una familia con la que puedas reírte un rato, ver películas con ellos, tener una buena conversación. Hay tantas cosas que pasan desapercibidas, pero una vez que las perdemos, podemos descubrir lo significativo que es un solo aliento por la mañana.

Se cree que uno debería de ser recordado en momentos históricos. Sí, pero no. No siento que deba ser recordada durante estos tiempos difíciles. ¿Por qué la gente necesitaría recordarme? Lo que es incluso mejor que ser recordada por otros, es ser reconocida y aplaudida por mí misma. Durante este evento histórico, he crecido, he aprendido, he pasado interminables horas recordando lo que pude haber hecho mejor o diferente mientras estaba afuera. Tantas cosas que podría haber hecho, pero no lo hice debido a la boca de la sociedad o los estándares. ¿Por qué querría ser animada por la gente cuando lo que realmente importa es mi propio reconocimiento? El más verdadero y puro amor y aprecio viene dentro de uno mismo. Al final, todos vienen solos. Nadie te agarrará de la mano y te llevará al camino de la verdad. Tienes que hacerlo tú mismo, ya que serás tu fiel compañero hoy y siempre. No esperes a que los demás te aplaudan. Agradece que tienes un par de manos y date esos aplausos a ti mismo.

Ten en cuenta que cuando tienes una gran actitud, no te ocurre nada malo ese día. Es como si tu mente y tu cuerpo lo repelen, no estás para soportarlo. Pero cuando estás en una mala actitud, ocurre lo contrario. Muchos están cargando con una mala actitud durante estos tiempos, pero no hará nada más que cansarlos. No trae nada bueno estar de mala actitud. Trata de ver todas las cosas positivas que nos ha traído este incidente y lo que hemos agarrado de esto y almacenarlo en nuestra caja de aprendizajes.

¿Vieron? El coronavirus es malo, pero también nos ha enseñado lecciones buenas en esos ángulos ocultos.